José Alberto Sardón, Director Industrial en Acideka
La descarbonización de los procesos térmicos industriales es uno de los grandes retos de la transición energética. En este contexto, Acideka ha desarrollado en su planta de Lantarón un innovador sistema de almacenamiento térmico mediante sales fundidas que permite sustituir completamente el uso de gasóleo en la generación de vapor.
En esta entrevista, explican cómo esta solución combina energías renovables, almacenamiento térmico y gestión inteligente para garantizar la continuidad del suministro energético y avanzar en la descarbonización industrial.
¿En qué ha consistido la actuación o proyecto implantado?
La iniciativa ha consistido en la implantación de un sistema de almacenamiento térmico mediante sales fundidas, capaz de transformar energía eléctrica de origen renovable en energía térmica para cubrir las necesidades de vapor industrial de la planta que Acideka tiene en Lantarón.
Este sistema permite almacenar energía en forma de calor a temperaturas de hasta 400 °C, lo que posibilita la generación de vapor incluso en ausencia de radiación solar, garantizando así la continuidad del suministro energético.
El proyecto surge en un contexto de fuerte dependencia de combustibles fósiles, con un consumo que en 2023 superó los 480.000 litros de gasóleo. Ante este escenario, y alineada con los retos regulatorios, climáticos y sus propios compromisos de sostenibilidad, la compañía decidió apostar por una solución innovadora y pionera en su sector.
El alcance de la solución integra, por un lado, el sistema de generación de vapor mediante almacenamiento térmico con sales fundidas y, por otro, una planta solar fotovoltaica de 2,1 MWp en régimen de autoconsumo, con posibilidad de vertido a red en momentos de excedente energético. A ello se suma un sistema inteligente de gestión energética que optimiza en tiempo real la carga del sistema —ya sea desde la planta fotovoltaica o desde la red— en función de la generación renovable, la demanda de vapor, la capacidad de almacenamiento disponible y el precio de la electricidad.
¿Qué resultados concretos ha generado en términos de reducción de emisiones, eficiencia energética o competitividad?
El resultado (proyectado) más inmediato y visible de esta iniciativa es la eliminación de la generación de vapor mediante gasóleo.
El sistema permitirá cubrir el 100 % de las necesidades térmicas de la planta, generando vapor a 8 bares de presión y sustituyendo completamente las calderas actuales. Esto se traduce en una reducción del consumo de más de 420.000 litros de gasóleo al año, con el consiguiente impacto positivo en la reducción de emisiones de CO₂.
Además, esta tecnología no genera residuos líquidos ni emisiones de partículas, y presenta unas necesidades de mantenimiento significativamente inferiores a las de los sistemas tradicionales, lo que contribuye tanto a la sostenibilidad ambiental como a la eficiencia operativa y económica de la planta.
En conjunto, el proyecto refuerza la competitividad de la empresa al reducir su exposición a la volatilidad de los combustibles fósiles y mejorar su posicionamiento frente a las exigencias regulatorias y de mercado en materia de descarbonización.
¿Qué aprendizajes o mensaje compartiría con otras empresas industriales que estén abordando la descarbonización?
Uno de los principales retos —y también uno de los mayores aprendizajes— ha sido la gestión de la comunicación.
En proyectos de estas características, es fundamental garantizar una información clara, transparente y continua a todos los grupos de interés del entorno en el que se desarrollan. Explicar desde el inicio en qué consiste la iniciativa, cuáles son sus objetivos, su alcance y su impacto real permite reducir incertidumbres y evitar resistencias.
La honestidad desde las primeras fases del proyecto resulta clave para generar confianza y facilitar su desarrollo, especialmente en soluciones innovadoras que, como esta, implican procesos regulatorios complejos y una elevada carga administrativa.
Asimismo, involucrar activamente a los stakeholders y trasladar de forma tangible cómo el proyecto contribuirá a mejorar su entorno ayuda a allanar el camino y acelera su implantación.
En definitiva, la descarbonización no es solo un reto tecnológico, sino también un ejercicio de alineación, pedagogía y construcción de confianza.
Pregunta a los lectores ¿Os interesa conocer de primera mano más casos de éxito de descarbonización de la industria y otros sectores clave?
En caso afirmativo os invitamos a visitar la feria-congreso Net Zero Tech 2026, que tendrá lugar en Barcelona (la Farga) los días 3 y 4 de junio y será el punto de encuentro entre proveedores y demandantes de soluciones de mejora en la eficiencia energética – CAE, electrificación con renovables, hidrógeno y biometano.
Como en las anteriores ediciones, durante los dos días del encuentro de forma paralela a la zona de exposición, se celebrarán varios ciclos de conferencias, ponencias, mesas redondas y talleres, que analizarán en profundidad temas relativos a la descarbonización en la industria y otros sectores clave.
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