Donia Razazi, Director Comercial de Ayudas y CAE en Ayming España
La eficiencia energética ya no es solo una herramienta de ahorro, sino una oportunidad directa de generación de valor. A través del sistema de Certificados de Ahorro Energético (CAE), muchas actuaciones ya implantadas pueden convertirse en activos económicos reales.
En esta entrevista, Donia Razazi, Director Comercial de Ayudas y CAE en Ayming España, explica cómo un proyecto en la industria alimentaria ha logrado combinar ahorro energético, reducción de emisiones y retorno económico.
¿Podría describir brevemente el proyecto de descarbonización realizado (empresa cliente, sector y tipo de actuación)?
El proyecto se ha desarrollado para un cliente líder en la industria alimentaria, centrado en la mejora de la eficiencia energética de su planta de producción. La actuación ha consistido en la implementación de tres proyectos bajo el sistema de Certificados de Ahorro Energético (CAE), basados en la recuperación de calor, la optimización de motores eléctricos y el aprovechamiento térmico de compresores. Se trata de actuaciones estandarizadas que permiten transformar mejoras operativas ya implantadas en activos energéticos con valor económico.
¿Qué mejoras energéticas y ambientales se han conseguido gracias al proyecto (ahorro energético, reducción de emisiones, CAEs generados, etc.)?
El proyecto ha generado un ahorro energético de más de 1.021.571 kWh anuales, lo que implica una reducción significativa del consumo energético y, por tanto, de las emisiones asociadas. Además, estas actuaciones han sido valorizadas a través del sistema CAE, permitiendo su monetización y certificación por un organismo independiente. Este tipo de proyectos contribuye directamente a la descarbonización industrial, al reducir la demanda energética y mejorar la eficiencia de los procesos productivos.
Desde el punto de vista del cliente, ¿qué beneficios competitivos o económicos ha aportado la actuación?
Desde una perspectiva económica, el cliente ha obtenido una bonificación directa de 145.063 €, transformando inversiones en eficiencia energética en ingresos adicionales. Más allá del impacto financiero inmediato, el proyecto ha reforzado su competitividad al reducir costes operativos energéticos, mejorar la sostenibilidad de sus operaciones y posicionarse como una compañía alineada con los objetivos de transición energética. Además, ha permitido poner en valor actuaciones ya realizadas, optimizando el retorno de inversiones pasadas.
¿Qué factores han sido clave para el éxito del proyecto y qué mensaje trasladaría a otras empresas que estén considerando actuaciones similares?
El éxito del proyecto ha estado marcado por varios factores clave:
- La correcta identificación y estructuración de las actuaciones elegibles dentro del sistema CAE.
- La capacidad de maximizar el ahorro certificable y su valor económico.
- La gestión técnica y administrativa de un sistema complejo, asegurando la validación y certificación de los ahorros.
- El acompañamiento experto durante todo el proceso, desde el análisis inicial hasta la monetización final.
En este sentido, el papel de Ayming ha sido determinante, aportando un asesoramiento estratégico y técnico que ha permitido al cliente transformar actuaciones de eficiencia energética ya implantadas en un activo económico real. Desde la identificación de oportunidades hasta la estructuración de los proyectos y su tramitación, el acompañamiento ha sido clave para maximizar el resultado.
El principal mensaje para otras empresas es claro: la eficiencia energética ya no debe verse únicamente como una vía de ahorro, sino como una oportunidad real de generación de ingresos. Muchas compañías ya han implementado mejoras energéticas sin ser conscientes de su potencial económico. Contar con un partner especializado que acompañe en todo el proceso puede marcar la diferencia entre una inversión amortizada y un activo que genera retorno adicional.

