Òscar Oliveras, Product Manager en el negocio de Concrete & Aggregates de Molins
La descarbonización en el sector de la construcción empieza mucho antes de la obra: en la fase de diseño. La combinación de optimización estructural y selección de materiales permite reducir de forma significativa el impacto ambiental sin aumentar la complejidad constructiva.
En esta entrevista, Òscar Oliveras, Product Manager en el negocio de Concrete & Aggregates de Molins, explica cómo el proyecto Tower One – Porta Diagonal se ha convertido en un ejemplo de construcción baja en carbono.
¿En qué ha consistido la actuación o proyecto implantado?
El proyecto ha consistido en la construcción del edificio Tower One – Porta Diagonal, en Barcelona, incorporando desde la fase de diseño una estrategia integral de sostenibilidad centrada en la reducción de emisiones. Esta actuación se ha basado en dos palancas principales, que son la optimización estructural del edificio y la selección de materiales de menor huella de carbono.
En este contexto, Molins ha contribuido mediante el suministro de hormigón de bajas emisiones Susterra, que se ha utilizado en una parte mayoritaria de la estructura. Este material incorpora soluciones como la reducción del contenido de clínker y el uso de combustibles alternativos en su fabricación, lo que permite disminuir significativamente las emisiones asociadas.
El proyecto se ha desarrollado con un enfoque técnico basado en el análisis de datos, evaluando distintas alternativas de diseño y materiales para maximizar la eficiencia ambiental. En este proceso, bis ha sido la ingeniería responsable del desarrollo de los cálculos estructurales que han permitido optimizar el diseño y cuantificar los impactos asociados. Como resultado, la combinación de estas medidas ha permitido alcanzar una reducción global de 710 toneladas de CO₂ equivalente, consolidando el edificio como un ejemplo de construcción más sostenible basada en la colaboración entre todos los agentes implicados.
¿Qué resultados concretos ha generado en términos de reducción de emisiones, eficiencia energética o competitividad?
Los resultados del proyecto han sido especialmente relevantes en términos de descarbonización, evidenciando el impacto que pueden tener las decisiones de diseño y la elección de materiales en el conjunto del edificio.
En particular, el empleo de hormigón fabricado con cemento Susterra ha sido un factor clave, aportando por sí solo una reducción de más de 332 toneladas de CO₂ respecto a soluciones convencionales. Este cemento presenta, además, una disminución de emisiones de hasta un 29% frente a cementos tipo II y un 41,5% frente a tipo I, lo que pone de manifiesto el potencial de la innovación en materiales para acelerar la transición hacia una construcción baja en carbono.
Asimismo, el proyecto pone en valor la capacidad de optimizar el uso de recursos mediante soluciones técnicas avanzadas, reduciendo el impacto ambiental global sin incrementar la complejidad constructiva. Estos resultados están respaldados por el análisis estructural y comparativo desarrollado por bis, que ha permitido validar las distintas soluciones desde el punto de vista técnico y ambiental. Desde el punto de vista de competitividad, este enfoque permite desarrollar proyectos más eficientes, alineados con las exigencias regulatorias y las crecientes demandas del mercado en materia de sostenibilidad.
¿Qué aprendizajes o mensaje compartiría con otras empresas industriales que estén abordando la descarbonización?
El principal aprendizaje es que la descarbonización debe abordarse de forma integral desde las fases iniciales del proyecto, apoyándose en datos y en herramientas de análisis que permitan tomar decisiones informadas.
Otro aspecto clave es la colaboración entre todos los agentes de la cadena de valor —ingeniería, promotor, constructora y proveedores de materiales—, ya que es en esa interacción donde surgen las oportunidades más efectivas de reducción de emisiones.
Además, este proyecto demuestra que ya existen soluciones técnicamente viables y escalables que permiten avanzar de forma tangible en la descarbonización del sector. Por ello, es fundamental adoptar un enfoque pragmático, basado en medir, comparar y aplicar mejoras continuas.
En definitiva, la transición hacia modelos más sostenibles no solo es un reto ambiental, sino también una oportunidad para impulsar la innovación, mejorar la eficiencia y reforzar la competitividad de las empresas industriales a largo plazo.

