Álvaro Núñez, Edison Care Service Manager en Edison Next Spain
La descarbonización industrial empieza a consolidarse como una combinación de eficiencia energética, electrificación renovable y valorización de residuos. Un enfoque integral aplicado en dos plantas industriales del sector alimentario ha permitido reducir emisiones de forma sostenida, mejorar la eficiencia operativa y reforzar la competitividad.
¿Podría describir brevemente el proyecto de descarbonización realizado?
Se trata de una hoja de ruta de descarbonización desarrollada junto al Grupo Pascual en dos plantas: Aranda de Duero (Burgos) y Gurb (Barcelona). El proyecto combina distintas líneas de actuación orientadas a reducir emisiones y mejorar el desempeño energético y ambiental.
Las principales palancas han sido la eficiencia energética, la incorporación de energías renovables —especialmente fotovoltaica— y soluciones de economía circular, como la valorización de residuos orgánicos y aguas, además del desarrollo de biogás y biometano.
¿Qué mejoras energéticas y ambientales se han conseguido gracias al proyecto?
Los resultados son significativos. En 2025, las medidas de eficiencia han permitido un ahorro de 8 GWh/año de electricidad y 10 GWh de gas natural, evitando más de 4.200 toneladas de CO₂.
En paralelo, se han impulsado instalaciones fotovoltaicas en ambos centros:
- Gurb (2022): 1,2 MW con más de 3.000 paneles, evitando ~450 tCO₂/año
- Aranda de Duero (2024): 2,7 MW, evitando >800 tCO₂/año
En conjunto, el sistema supera los 4.000 MWh/año de generación renovable. Sumando eficiencia y renovables, el proyecto ha evitado más de 35.000 toneladas de CO₂ hasta 2025.
Además, se ha avanzado en economía circular mediante la optimización del tratamiento de aguas y la evolución de la planta de biogás hacia biometano.
Desde el punto de vista del cliente, ¿qué beneficios competitivos o económicos ha aportado la actuación?
El impacto económico es uno de los principales resultados del proyecto, con más de 10 millones de euros de ahorro energético acumulado hasta 2025.
Más allá del ahorro, se ha mejorado la eficiencia operativa y la seguridad de las instalaciones, especialmente en actuaciones como la renovación de sistemas de refrigeración.
A nivel estratégico, la combinación de renovables, eficiencia y economía circular refuerza el posicionamiento de la compañía en sostenibilidad. Además, el uso de Certificados de Ahorro Energético (CAE) ha contribuido a mejorar la rentabilidad del proyecto, con más de 16 GWh certificados en actuaciones singulares.
¿Qué factores han sido clave para el éxito del proyecto y qué mensaje trasladaría a otras empresas?
La clave ha sido una visión a largo plazo, con una colaboración iniciada en 2014 que ha permitido desarrollar una estrategia progresiva y coherente.
Otro factor determinante ha sido el enfoque integral, combinando eficiencia energética, renovables y economía circular, en lugar de soluciones aisladas.
También ha sido fundamental la capacidad de ejecutar inversiones reales, con proyectos ya en operación y nuevas iniciativas en desarrollo como el biometano.
El mensaje es claro: la descarbonización no es solo una obligación ambiental, sino una oportunidad para mejorar eficiencia, reducir costes y ganar competitividad, especialmente cuando se apoya en herramientas como los CAE.

